¿Existe una alternativa ecológica en las culturas indígenas?

Los Pueblos Indígenas disponen de un amplio y diverso acervo cultural con una multiplicidad de lenguas, conocimientos ancestrales, y tradiciones que se traducen en soluciones prácticas para la salud, la alimentación y el manejo de recursos naturales, y a su vez incluyen formas de relación armónica con el ambiente en una coyuntura de una profunda crisis ecológica.

Entre las evidencias que certifican este especial vínculo con el ambiente podemos destacar que gestionan o tienen derechos sobre territorios que ocupan una cuarta parte de la tierra, y que estos territorios contienen el 37 % de las tierras naturales que quedan en todo el mundo, con un tercio de los paisajes forestales intactos del planeta. A su vez, el declive de la biodiversidad es mucho menor que en otros lugares, y la probabilidad de que estos territorios se dediquen a la agricultura intensiva (mucho más agresiva con el medio ecológico) es mucho más baja, al igual que cuentan con menores focos de deforestación. En términos de vida, más de 2500 especies de mamíferos tienen más del 10 % de sus hábitats dentro de estos territorios indígenas. En definitiva, estamos describiendo un bagaje ambiental y ecológico de unas dimensiones fundamentales para la sostenibilidad. Por lo tanto, es fundamental entender que cuando hablamos de Pueblos Indígenas no solo estamos nombrando a poblaciones que sufren una multiplicidad de carencias y de déficits, es decir que son sujetos de necesidad, sino que también estamos hablando de sociedades y de culturas con saberes, conocimientos y prácticas que son fundamentales para la sostenibilidad de la vida, lo que implica que a su vez estamos nombrando a sujetos que son necesarios.

En Panamá, los territorios indígenas muestran los niveles más altos de cobertura forestal y cuentan con una gran efectividad para evitar la deforestación, a pesar de que estas comunidades enfrentan fuertes desafíos por la tala ilegal, la agricultura de corte y quema, el uso de agroquímicos, y la ganadería. Como ejemplos de prácticas exitosas podemos destacar la Comarca Naso Tjër Di, la comarca indígena más joven del país, creada en diciembre de 2020, con un 91 % de su territorio que forma parte del ⁠Parque Internacional La Amistad y el Bosque Protector de Palo Seco, contextos en que se produce un eficiente manejo de la biodiversidad con índices muy bajos de deforestación. Otro ejemplo puede ser el Parque Nacional de Darién en donde existen restricciones severas de caza y las comunidades indígenas aledañas que han podido reducir el avance deforestador de los modelos de agricultura intensiva.

Para potenciar los efectos más positivos de estas culturas la ⁠UNESCO propone el diálogo intercultural y la integración de estos sistemas de conocimiento en diferentes áreas como la biodiversidad y la medicina, para desarrollar y elevar su valor práctico y ecológico.

Según el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), celebrada en Santiago de Chile del 13 al 16 de abril en 2026, es muy importante integrar los conocimientos indígenas, así como sus prácticas culturales, sociales y ambientales. En una de sus conclusiones plantea la necesidad de integrar los conocimientos y los saberes indígenas, así como las prácticas culturales, sociales y ambientales, “a fin de promover medios de vida sostenibles, garantizar una transición justa hacia modalidades y prácticas de consumo y producción sostenibles, y lograr la seguridad alimentaria en armonía con la naturaleza”.

Uno de los grandes obstáculos que sufren los saberes indígenas es que su relación con la ciencia esta atravesada por una injusticia epistémica que se manifiesta en una destacada falta de reconocimiento efectivo por parte de la comunidad científica. Sin embargo, esta falta reconocimiento es atravesada por la paradoja que las propias comunidades indígenas han sufrido un extractivismo epistémico con la apropiación y explotación sistemática de saberes, prácticas medicinales, arte o tecnologías ancestrales por parte de actores externos (corporaciones, investigadores, etc) sin su consentimiento, ni compensación equitativa, derivando en ocasiones en prácticas denunciadas en las cortes de justicia como la biopiratería.

El 12 y el 13 de octubre de 2026 en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Panamá se estará realizando un seminario abierto al público “Dialogo de saberes 534 años después” que tratará la relación de los saberes indígenas con la ciencia por medio de un espacio de diálogo académico-comunitario con ponencias, mesas de trabajo, presentación de documentos y diferentes iniciativas en el que se reconocerán los saberes indígenas como sistemas de conocimiento válidos y complementarios al científico, y se dará voz tanto a las comunidades indígenas como a las comunidades científicas. En este espacio también se plantearán desafíos, limitantes, preguntas abiertas y algunas posibles líneas de acción con la finalidad de poder colaborar en procesos de diálogo de saberes efectivos.

Autor(es):

Jon Subinas GarraldaJon Subinas Garralda

Línea(s) de investigación:

Bienestar socioeconómicoBienestar socioeconómico

Tema(s):

Pueblos indígenas

Alcance geográfico:

Panamá

Publicado en:

La Prensa de Panamá

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