Desde hace una década el paradigma de la democracia pluralista está seriamente amenazado. El gran consenso establecido tras el final de la segunda guerra mundial en torno al ideal democrático y al multilateralismo se había reforzado notablemente con la tercera ola democratizadora. Las décadas de 1970 y de 1980, aparentemente, fueron promisorias en el avance registrado de sendos ideales en el mundo. El nuevo siglo se iniciaba con la expansión, que enseguida tuvo carácter exponencial, de lo que entonces se llamaban las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. La sociedad comenzó a cambiar velozmente. La economía también. Ahora, tras unos años de democracias fatigadas, el panorama político se presenta sombrío. ¿El escenario de posdemocracia es real?
La preocupación académica se movió según las transformaciones que iban aconteciendo. No se trataba de seguir modas, los programas de investigación iban a rebufo del acontecer. De las transiciones a la democracia se pasó a la consolidación de la democracia, de ahí a la gobernabilidad democrática, después a la calidad de la democracia.
Algunos textos que habían sido fundamentales para entender la dinámica de la democracia seguían ahí, pero su consulta era mero testimonio de erudición. La quiebra de la democracia de Juan J. Linz era uno de ellos, también su entonces más actual ensayo de los peligros del presidencialismo en la segunda mitad de la década de 1980. La preocupación por los efectos de ciertos diseños institucionales con respecto a la democracia se unía al impacto que en ella podían tener comportamientos semileales de los líderes. En afortunada expresión de Giovanni Sartori, ellos eran los maquinistas que conducían la máquina de la política que había que tener en cuenta.
El libro de la profesora Stokes es un salto en el (breve) tiempo transcurrido desde el final de aquella década de 1980. Parte de la preocupación por el debilitamiento de la democracia empíricamente señalado por numerosas fuentes y teóricamente analizado por diversos autores desde 2016 hasta el presente. Sin embargo, ella se centra en los líderes y su papel en los procesos de erosión democrática. Como bien señala en la introducción «desde principios del siglo XXI, en una veintena larga de países en todo el mundo, varios presidentes y primeros ministros electos han ocupado sus cargos y han procedido a atacar sus propios sistemas democráticos. Han adoptado una postura hostil hacia las normas, los agentes democráticos y las instituciones. Los ataques verbales han ido acompañados de acciones destructivas contra esos mismos objetivos».
Para Susan C. Stokes la desigualdad salarial iniciada a inicios de la década de 1980 y profundizada tras la crisis económica de 2007, así como por la de la pandemia de 2020, está en la base de la crisis. Hay un camino que va de la desigualdad salarial a la erosión democrática. «… las brechas salariales eran ya considerables en los años noventa, cuando los mercados fueron desregulados y se eliminaron las barreras al comercio y a la inversión. La globalización agrandó esas brechas… Los dirigentes de países en los que la brecha salarial y de riqueza es mayor tienen más probabilidades de ser de los que se quedan en el tren».
Pero, ¿cómo responde el electorado ante los líderes transgresores puesto que el escenario es de democracias con elecciones periódicas? La clave está, responde la profesora Stokes, «en unos electorados altamente polarizados». En otros términos, el pluralismo articulador de las identidades y lealtades múltiples ha desaparecido sustituyéndose por un individualismo muy agudo, secuela de las sociedades líquidas descritas por Zygmunt Bauman y alimentado por el éxito cultural del neoliberalismo. Un demos integrado por individuos sin vínculos sólidos entre ellos queda al albur de poderosas estrategias de propaganda. Pero, continúa Stokes, también por la acción de «unos líderes que menosprecian las instituciones de su país ante los ojos de la ciudadanía». La agencia toma aquí su particular presencia.
Esta obra, tras una introducción conceptual en la que se define la erosión democrática y se pregunta por lo que quieren y lo que hacen los regresores tiene tres partes.
En la primera se abordan los contextos económicos y políticos en tres capítulos: el primero responde a la cuestión de qué hay detrás de la oleada de erosión democrática utilizando una sólida evidencia estadística; en el siguiente se analiza a la derecha etnonacionalista en Estados Unidos, el Reino Unido y Suecia; se sigue con el abordaje de los populistas de izquierda donde la centralidad de América Latina es patente.
La segunda parte se centra también en tres capítulos en los regresores y el electorado en los que el eje conductor es la relación existente entre polarización y lenguaje basura. El comportamiento político es el hilo conductor en un escenario en el que los líderes que desean permanecer inopinadamente en el poder tienen que lidiar con las elecciones, el electorado y la opinión pública.
Finalmente, Stokes ofrece diferentes estrategias para detener (y revertir) la erosión: identifica puntos débiles y contradicciones en las estrategias de gobierno de los potenciales autócratas; también vuelve a insistir en un elementos fundamental de su análisis como es su insistencia en que «reducir la desigualdad y apuntalar la democracia no son tareas separadas. Al contrario, van de la mano».
Susan S. Stokes (2026). Los regresores. Líderes que erosionan sus propias democracias. Traducción de Teresa Bailach. Galaxia Gutenberg. Barcelona. ISBN: 979-13-88019-88-3. 310 págs.
Manuel Alcántara Sáez
Instituciones y actores políticos