En Panamá, la mayor parte de la población indígena reside en las comarcas y territorios indígenas; sin embargo, un número creciente de hombres y mujeres de los siete pueblos indígenas del país (Ngäbe, Guna, Embera, Bugle, Wounaan, Bri Bri y Naso-Tjër Di) reside en lugares urbanos, principalmente la ciudad de Panamá, debido a un proceso migratorio interno que implica el desplazamiento de forma temporal o permanente a las ciudades (Herrera, 2015). Si bien se dan patrones y tendencias migratorias diferenciadas por etnia y género, lo cierto es que de una manera general se producen desplazamientos a la ciudad por razones que tienen que ver con el empobrecimiento en sus lugares de origen; específicamente, por la ausencia de oportunidades para generar recursos económicos en el marco de un proceso creciente de dependencia de estos en sus economías. Las migraciones también se producen como respuesta a la deficitaria provisión de servicios públicos básicos de educación o salud, de calidad y con pertinencia cultural, así como por el deterioro de sus entornos por la proliferación de proyectos extractivistas en sus territorios.
Contribución Continental al Informe del Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas
Eugenia Rodríguez BlancoKevin Sánchez, Francisco Herrera