En 2017, Panamá estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China (RPC), y rompió sus lazos con Taiwán. Este cambio marcó un incremento significativo en la presencia económica de China en Panamá, facilitando la entrada de “capitales corrosivos”, es decir inversiones caracterizadas por la falta de transparencia, rendición de
cuentas y competencia de mercado, normalmente auspiciadas desde regímenes autoritarios.
Los capitales corrosivos de la RPC en Panamá explotan las debilidades de la joven democracia centroamericana y toman ventaja de sus instituciones relativamente débiles, regulaciones insuficientes, bajos índices de control de la corrupción, y debilidad de la sociedad civil local. La combinación de estos factores, como sucede en otros países, permite
que los capitales corrosivos de la RPC penetren fácilmente.
Expediente Abierto
Alfredo Castillero HoyosAlonso E. Illueca
Instituciones y actores políticos