En 2025 se cumplieron los 25 años de reversión de la ruta interoceánica a manos panameñas pero esta conmemoración del cuarto de siglo se vio eclipsada por las intenciones del presidente de EE. UU de retomar el Canal, propósitos que Donald Trump oficializó en el discurso de toma de posesión del 20 de enero de 2025, en el que además de explicitar esta intención de retomar el Canal no descartó la posibilidad de utilizar la fuerza militar para conseguirlo. En este contexto el CIEPS decidió realizar una batería de preguntas en el apartado coyuntural de la IV Encuesta de Ciudadanía y Derechos sobre la percepción ciudadana del Canal, y sobre la relación histórica entre EE. UU y Panamá.
Los resultados expresan importantes contrastes que pudieran ser entendidos como contradictorios, pero desde CIEPS entendemos que más bien expresan una profunda ambivalencia. Este concepto incluye opiniones muy favorables acompañadas de opiniones muy desfavorables sobre un mismo fenómeno, sin grises (solo blanco y negro), es decir sin ambigüedad. La ambivalencia, según eminentes sociólogos como Zygmunt Bauman o Ulrich Bech, aumenta con las crisis institucionales agravando la incertidumbre. Afrontar la ambivalencia es un gran reto por la complejidad que generan este tipo juicios contrapuestos, pero con un abordaje estructurado, mesurado y ecuánime se pueden encontrar alternativas óptimas que faciliten salidas a asuntos que no suelen tener una fácil solución.
Estos puntos de vista ambivalentes se materializan especialmente en dos datos de la IV Encuesta de Ciudadanía y Derechos. Uno de esos datos es que 7 de cada 10 personas encuestadas se sienten orgullosas de que el Canal le pertenezca a Panamá, y, por otro lado,también 7 de cada 10 está en desacuerdo o en muy desacuerdo con que los beneficios de la ruta interoceánica estén llegando a toda la población. Que algo me genere orgullo pero que a su vez considere que no me beneficia puede constituir una expresión de ambivalenciay no de una contradicción.
A pesar de este resultado hay que destacar que las aportaciones que hace el Canal a la sociedad panameña son incuestionables, bien por las contribuciones indirectas por medio del impuesto de la renta, del seguro social y educativo, de las compras de bienes y servicios, de los salarios, o bien por las contribuciones directas con el pago de subsidios, programas y proyectos sociales que benefician directamente a la población por el denominado “cheque del Canal”. Pero esta percepción de la falta de beneficio realmente puede estarmanifestando una crítica de la sociedad panameña al incumplimiento de una promesa de desarrollo. En este sentido cinco grupos focales realizados en el mes de mayo de 2025 manifestaron que no se beneficia a los sectores de bajos recursos; ni los beneficios del Canalllegan a todos los territorios, especialmente a las comarcas indígenas; ni estos beneficios alcanzan a servicios básicos como la educación, la salud o las carreteras.
En relación con el vínculo entre Panamá y EE. UU, la población panameña siempre ha expresado una opinión muy favorable de EE. UU en los barómetros, con una muy buena valoración en el histórico del Latinobarómetro. Siguiendo la estela de estos resultados en la IV Encuesta de Ciudadanía y Derechos un 46 % considera que el gigante norteamericano debe ser el aliado preferente de Panamá. Pero unido a estos datos hay que destacar que un 70% considera que las intenciones de retomar el Canal por parte de Donald Trump son reales. Durante los grupos focales realizados en el mes de mayo de 2025, todos los grupos manifestaron desasosiego ante esta posibilidad. A pesar de la favorabilidad panameña hacia EE. UU y que la ciudadanía mayoritariamente considere que el gigante norteamericano debe ser el aliado prioritario de Panamá, la población panameña no da “un cheque en blanco” y entiende que esta alianza debe estar basada en principios armónicos y simétricos de corresponsabilidad. Por último, hay que destacar que el 83 % considera que el Canal debe seguir siendo panameño.
En definitiva, una mayoría de la población se siente orgullosa de que el Canal le pertenezca a Panamá y aspira a que este recurso siga en manos panameñas, pero hay deudas sociales del modelo país que tienen un profundo efecto en las percepciones. Los datos apuntan a una extendida opinión ciudadana sobre un modelo de reversión del Canal que incumplió las promesas de desarrollo. Este modelo económico que posibilitó un alto crecimiento económico y aportó importantes recursos para desarrollar políticas públicas, también cuentacon el pasivo de no haber consolidado la integración social vaticinada por el general Torrijos. Si se pretende que el Canal además de un referente simbólico principal sea una herramienta para la cohesión social es fundamental que atienda a las demandas manifestadas por la ciudadanía.

Doctor en Sociología y Antropología por la Universidad Complutense de Madrid. Experto en investigación social y estudios de opinión pública, consultoría y formación para organismos multilaterales, administración pública, empresas y ONGs.
Deja tu comentario